viernes, 25 de febrero de 2011

LOS RECURSOS HUMANOS EN LA LECHERIA DEL URUGUAY - ENFOQUES PARA LOS PROXIMOS AÑOS


LOS RECURSOS HUMANOS EN LA LECHERIA
DEL URUGUAY - ENFOQUES PARA LOS PROXIMOS AÑOS
Ing. Agr. Alfredo Rodríguez Gaitán
Director Consultora CampoVivo
Montevideo, Uruguay

Articulo publicado en Coyuntura Agropecuaria - IICA

RESUMEN

En un sector lechero que va perdiendo productores y área, pero que incrementa su producción por intensificación tecnológica, se perfilan problemas relacionados con los RRHH que pueden actuar en los próximos años como una limitante para el crecimiento y la sustentabilidad económica y social.

Una población de productores envejecida, que debe retrasar su edad de retiro, bloquea la sucesión por los hijos,  lo que resulta en emigración de los jóvenes hacia las ciudades y abandono del medio rural, la mayoría de las veces sin retorno.
Esas explotaciones mayoritariamente familiares, que han perdido el recambio generacional, cierran al retiro del productor, perdiéndose así superficie para la lechería, y perdiéndose personas con experiencia, tradición y formación lechera.

Un sector de grandes empresas, muchas de ellas persona jurídicas, son demandantes de un alto porcentaje de la mano de obra asalariada de la lechería, pero la oferta de personas capacitadas y dispuestas a desempeñarse en las tareas de los tambos, poco atractivas, exigentes en horarios y en condiciones difíciles de trabajo, va en disminución.

La lechería y sobre todo el sector de las empresas de mayor volumen, deberán mejorar sus condiciones en base a tecnología para facilitar las tareas, mejorar la infraestructura, pensar en personal no residente en el predio  y si en centros urbanos, tal vez solucionar los problemas de traslado de ese personal, y pensar en remuneraciones más importantes, todo esto para poder competir con otras ofertas de trabajo más atractivas, menos demandantes, de otros sectores agropecuarios, o de empleos urbanos.

Es importante que se pueda tener un adecuado diagnóstico referido a los RRHH del sector lechero, relevando información que actualmente no existe, que permita entender las motivaciones, expectativas y conductas de productores y operarios.
Esta información debería ser uno de los elementos vitales para la elaboración de cualquier política de acciones dirigidas a  atender todas las posibles amenazas referidas a los RRHH que se mencionan aquí.

INTRODUCCIÓN

La producción lechera ha tenido en América Latina, y particularmente en Uruguay, una época de crecimiento sostenido que lleva ya más de 30 años, crecimiento en el que han jugado un rol importante el comercio exterior, la incorporación de tecnología a nivel de producción primaria, y el desarrollo industrial.

Nuestros niveles de producción están lejos sin embargo, de alcanzar su techo, y en la medida que la demanda internacional se sostiene y los precios de los commodities son buenos, la lechería seguirá  tratando de crecer. En los últimos años, con una fuerte competencia por el recurso tierra, debido a la expansión de la agricultura y la forestación.
Todos estos factores tienen una fuerte repercusión en las relaciones sociales y laborales en la producción primaria lechera, y esto implica que el tema de los recursos humanos sea ya uno de los puntos críticos para el desarrollo de la lechería, y  que se perfile como más importante aún en el futuro cercano.

LOS RECURSOS HUMANOS DE LA LECHERÍA.

Vamos a considerar dos categorías: Productores incluyendo a la familia, sean o no remunerados; y Asalariados.  No vamos a considerar los recursos humanos técnicos (Agrónomos, Veterinarios, Técnicos Lecheros y otros).

Los Productores:
·          En disminución: Como vemos en la gráfica 1, el número de productores lecheros ha ido en descenso hasta 2005, año en el que ocurre una leve inversión de la tendencia, la que se retoma en 2009. (Fuente DIEA 2010)
La mayor pérdida de unidades productivas se da entre los productores pequeños, de tipo familiar. El estrato que presentó mayor porcentaje de pérdida fue el de menos de 50 Hás, con un 37% del total de las pérdidas.

  • Pequeños, medianos, familiares: La mayoría de los establecimientos son pequeños y medianos, de fuerte base familiar.  El 55,5% de los establecimientos son menores a 100 Has, tienen el 15,2 % del área ocupada por la lechería, y producen el 18,5% de la leche. (Grafico 2)

  •  Grandes empresas: En el otro extremo, 248 establecimientos mayores a 500 has, que son el 7%, explotan el 40,9% del área y producen el 36,5% de la leche. (Fuente DIEA, 2010)         El 6,1% de las explotaciones son sociedades con contrato legal (personas jurídicas), que explotan el 22% del área lechera, y que seguramente tienen importantes coincidencias con el 7% de grandes empresas.

  •  Mayores de 50 y buena educación: Del 82% de titulares que son personas físicas, la distribución etaria tiene un importante sesgo hacia edades más avanzadas.  El 62,4% son productores de 50 y más años. Entre 26 y 50 se encuentra el 37,6% de los productores, y significativamente no se encuestaron titulares de empresas menores de 26 años.   Los niveles de educación – formación son buenos. Sólo un 21% de los productores no tenían completo ningún nivel educativo. La situación del 79% restante la vemos en la gráfica 3:
  
  • Radicados en el campo: En cuanto al lugar de residencia de los productores, la gran mayoría (84%) viven en la propia explotación. El 16% restante se divide en:
·         45,2% en centros urbanos menores
·         28,9% en capitales Dptales.
·         15,1% en el medio rural pero no en la explotación lechera.
·         10,7% en Montevideo. 

·         Problemas con la sucesión: En una encuesta a productores remitente a una industria privada, en el 59% de las empresas encuestadas no había un hijo/a trabajando en la explotación.  En las que sí había, la edad promediaba los 29 años.  Todos los hijos de productores que estaban trabajando en la empresa tenían completo algún nivel de educación.
En otra encuesta realizada entre los productores de una empresa cooperativa, el 71% de los productores eran propietarios únicos, y el 69% tenían más de 20 años de antigüedad en la empresa.                                

Los Asalariados

  • 11640 trabajadores permanentes había en el sector primario lechero en 2007, (Encuesta DIEA), de los cuales el 50% eran trabajadores asalariados y 50% trabajo familiar,  incluyendo al productor y familiares, remunerados o no.  Estos promedios sin embargo no se mantienen cuando se consideran los diferentes estratos de tamaño. 

  • Mientras que en las explotaciones de hasta 100 Hás el componente de mano de obra familiar es muy fuerte (80,4% de la fuerza de trabajo), en las empresas grandes el trabajo es fundamentalmente asalariado (88%) 
En las encuestas oficiales no se han investigado otras características de los empleados asalariados, por eso manejamos aquí alguna información de comunicaciones personales y de encuestas realizadas por algunas organizaciones e industrias del país.

  • Los empleados de tambo (ordeñadores) tenían una edad promedio de 37,4 años, menor que los productores, y tenían una antigüedad promedio en la empresa de 3,8 años. Mientras los capataces promediaban los 43 años de edad y 10,7 de antigüedad. 
  • No hay información respecto a los niveles de educación de los asalariados de las explotaciones lecheras, ni de su residencia, pero es notorio en muchas zonas del país que hay una creciente urbanización de los operarios, que están radicados en centros urbanos cercanos a su trabajo.


PRODUCTORES
DEBILIDAD
CAUSAS
OPORTUNIDADES
Las generaciones de recambio tienen una alta tasa de emigración a centros urbanos.
Muchas veces, sin retorno.
La lechería se va a quedar sin una cantidad importante de productores,  riesgosamente los medianos y pequeños, que son los más estables.
Tiene casi 30 años y quiere quedarse en lechería, pero en la explotación  el camino está bloqueado por que el padre aún no se retira.

Trabajar en sistemas que estimulen y favorezcan el retiro de los mayores y abran paso a las nuevas generaciones. Por ejemplo mecanismos privados de ahorro, fondos gremiales de retiro, etc.
Las condiciones para el retiro de los mayores son económicamente malas, y muy desestimulantes.
Quiere continuar en lechería, pero no puede acceder a los recursos tierra, ni ganado, ni créditos.
Mejorar y profundizar la acción del Instituto Nacional de Colonización.

Trabajar con fondos privados de inversión tipo “Consorcio de Tierras”
Se va a la ciudad porque quiere estudiar carreras agropecuarias u otras carreras, y pocos son los que regresan.

Mejorar los servicios en el medio rural: caminos, salud, educación, electrificación, internet, diversión, compras. Lo cual es difícil y caro y de largo plazo y requiere políticas públicas.

Otro enfoque: no centrarse en tratar de frenar la emigración, sino en generar condiciones atractivas para que los jóvenes puedan gestionar los tambos con eficiencia aún desde su radicación urbana, con internet, y software apropiado.

Se va a trabajar en  un empleo urbano que es más aliviado que el tambo.

Se va  para acceder a mejores condiciones de vida: (Educación, salud, diversión, servicios, otros)

PRODUCTORES
DEBILIDAD
CAUSAS
OPORTUNIDADES
Que los productores no alcancen los niveles de formación requeridos para la gestión de las empresas lecheras en el escenario de tan rápidos cambios, avances,  y exigencias de los mercados.
Carencia de programas de formación adecuados, cortos, realizable, prácticos,  y específicamente dirigidos a esos requerimientos.
Que las industrias y el estado con sus organismos (INALE) y  con participación de los productores y jóvenes del sector  busquen  instrumentar programas cortos, de cercanía, bien específicos, para formar en Gestión Empresarial, Inocuidad, Manejo de los Recursos Naturales,  Gestión de los Recursos Humanos,  y otros temas que se identifiquen  prioritarios.

Los programas existentes son los curriculares en Escuelas Técnicas, Universidades, y son muy largos y  con sede en ciudades no muy cercanas para las posibilidades de muchos productores.



EMPLEADOS ASALARIADOS
DEBILIDAD
CAUSAS
OPORTUNIDADES
Disminución gradual de  la oferta de mano de obra capacitada para el ordeño y otras tareas de la explotación. 
Alta rotación del  personal.
La tarea del tambo es muy desgastante, exigente en horarios y se realiza en condiciones difíciles.
El sector lechero debe ir  pensando en un esquema futuro de producción en el que un número importante de empleados vivan en centros urbanos próximos y no en el predio.

Un esquema productivo donde la infraestructura y la tecnología  hagan el trabajo bastante más cómodo. (Ordeño, alimentación, etc.)

Un esquema que deberá pagar remuneraciones más altas para poder competir por la mano de obra, con otros empleos bastante más atractivos.


Que los productores, y en particular los medianos y grandes empresarios, se capaciten en la Gestión de sus Recursos Humanos.

Las condiciones de vivienda en el predio suelen ser pobres.
Dificultad para que el personal que reside en la explotación  mande sus hijos a la escuela
Existencia de otros trabajos más atractivos y menos duros, básicamente urbanos, que son preferidos aunque ofrezcan  menos dinero.
Vivir en el establecimiento significa  para el personal más joven y sin familia restringir bastante las actividades sociales.
El asalariado de los tambos no es un individuo aislado de la realidad, y  está al tanto de todas las ofertas de trabajo, de diversión, y de lo que ocurre, por la TV, los celulares, la Internet, y su propia movilidad (p.ej. motos) 

EMPLEADOS ASALARIADOS
DEBILIDAD
CAUSAS
OPORTUNIDADES
Falta de formación para el desempeño  correcto de las tareas, fundamentalmente de ordeño, en una población importante de empleados de los tambos.
La creciente complejidad tecnológica de la producción de leche.
Elaborar programas de capacitación para operarios,  por área , que sean sencillos, cortos, eficaces, y se dicten al alcance  de los mismos  tanto por cercanía como por costos.

Que en estos programas se involucren las gremiales, las industrias y el MGAP.
Los niveles presumiblemente limitados de educación formal recibidos por un sector importante de empleados (solo hasta primaria)
La falta de planes de capacitación para el personal, que sean realizables y eficaces.



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